Banca de desarrollo se fortalece como instrumento de política pública anticíclica

39ª Reunión de la Asamblea General de ALIDE culminó con Declaración de Curaçao

Los cambios en la economía mundial y los desafíos de las finanzas para el desarrollo de América Latina y el Caribe, fue el tema central que abordó la Trigésima Novena Reunión Ordinaria de la Asamblea General Anual de ALIDE, realizada en el World Trade Center en Curaçao, Antillas Holandesas, el 19 y 20 de Mayo de 2009.

Sesión Inaugural

Organizada con la colaboración de la Corporación para el Desarrollo de Curaçao (Korpodeko), la reunión congregó a destacadas personalidades de la comunidad financiera internacional. En la sesión inaugural, la Ministra de Finanzas de las Antillas Holandesas, Ercilia de Lannoy mencionó que para prevenir los efectos de la crisis económica internacional, el gobierno ha implementado medidas para atraer inversiones, potenciar el sector turismo, así como políticas sociales activas en marcha para mitigar sus efectos en la población. El discurso inaugural estuvo a cargo del Ministro de Desarrollo Económico y Turismo de Curaçao, Eugene Rhuggenaath quien se refirió a la estrategia de desarrollo del país hacia el futuro. Asimismo, destacó el importante rol que desempeña Korpodeko en el desarrollo de Curaçao y anunció su fortalecimiento mediante la inyección de recursos a fin de potenciar su capacidad de movilizar inversiones y el financiamiento de proyectos productivos, en particular en el sector turismo.

Bancos de desarrollo junto a los gobiernos en el estímulo económico

En la reunión se destacó que, junto a las medidas generales de política, los gobiernos de América Latina y el Caribe han impulsado una serie de acciones específicas para contrarrestar los efectos adversos de la crisis internacional en la economía nacional, y muchas de estas acciones tienen como brazo ejecutor a las instituciones financieras de desarrollo nacionales; es en este contexto cuando la presencia y acción de la banca de desarrollo como instrumento de políticas públicas de financiación ha adquirido una relevancia mayor en el cumplimiento de su función anticíclica, sin perder de vista una visión de largo plazo y una política permanente de distribución de renta.


Sectores y programas

En lo inmediato, la banca de desarrollo viene desempeñando un rol de apoyo a los países a superar la crisis económica, al poner a disposición del sector productivo y social mayores recursos. Así, las instituciones financieras han otorgado, con recursos propios y con fondos aportados por el Estado, nuevas líneas de crédito para los sectores de industria, agricultura, vivienda social, pymes, comercio exterior, infraestructura, etc. Asimismo, han realizado otras acciones, como por ejemplo: aumentar el límite de endeudamiento de los intermediarios financieros a fin de dotarlos de mayores recursos financieros; otorgar garantías para las emisiones de títulos que realicen las empresas; constituir fondos para infraestructura; reestructurar deudas con mejores condiciones de tasa y plazo; ofrecer créditos preferenciales a segmentos específicos, como a las pymes urbanas y rurales, y para la adquisición de vivienda social.

Nuevos desafíos, innovación y desarrollo tecnológico

Por otra parte, se enfatizó que la coyuntura actual representa para la banca de desarrollo una enorme oportunidad para reafirmar con acciones concretas y buenos resultados, de acuerdo con su misión y mandato, el papel que le corresponde en la financiación del desarrollo de los sectores productivo y social.  Esto mismo, implica también nuevos desafíos para  estas  instituciones en la  identificación y  el apoyo a  nuevos  sectores o  actividades —como por ejemplo, biotecnología, generación de energías renovables, etc— que marcarán la dirección del desarrollo de los países emergentes en el futuro. Ello supone el desarrollo de capacidades e instrumentos de financiamiento para la innovación y desarrollo tecnológico, que acompañe a otras medidas que puedan impulsar los gobiernos en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

Igualmente, les corresponde el desafío de promover y apoyar la producción y el consumo sustentable, de tal manera de preservar el medio ambiente en que vivimos y de garantizar una existencia segura para las generaciones venideras.

Reafirmar la vigencia pos-crisis

En ese sentido, esta coyuntura no sólo es una oportunidad para que las instituciones financieras de desarrollo adquieran una mayor relevancia en el corto plazo; sino que lo es aún más para proyectarse hacia el largo plazo, como instituciones sólidas, bien gestionadas, visionarias y cuya vigencia se reafirme pos-crisis.

El Presidente de ALIDE, el banquero brasileño Roberto Smith, resaltó que vivimos tiempos preocupantes en la confluencia entre las expectativas de corto y largo plazo y que requieren de las instituciones financieras de desarrollo que estén alertas y muy cuidadosas con acciones anticíclicas y el restablecimiento de la confianza; pero, algo sustantivo tiene que cambiar: tienen el papel de volver a la economía real y a la generación de empleo.

Declaración de Curaçao

Como resultado de la Reunión, las instituciones financieras de desarrollo dejaron sentada su posición y compromiso mediante la formulación de la Declaración de Curaçao, en la que se pronunciaron respecto a la necesaria intervención del Estado en situaciones de crisis como la actual para estabilizar los mercados; la preocupación por la reversión de los avances logrados en la lucha contra la pobreza; los problemas del medio ambiente, particularmente por sus efectos negativos en los estratos más pobres; el impulso al sector turismo como una oportunidad para la generación de empleo, divisas, y atracción de inversiones en los países de la región; así como sobre acción rápida de la banca de desarrollo y su renovada importancia que ha adquirido en el contexto actual.  (Ver Declaración de Curaçao)